ABANDONADOS LOS RANCHOS DEL VALLE DE MEXICALI

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Por Pedro Macías Mariscal.
En el dinámico cambiar de la vida, nos damos cuenta que nada ni nadie se escapa, cambian los lugares, las cosas y desde luego los seres humanos protagonistas principales de dichos cambios, con el paso del tiempo nos damos cuenta que los lugares, los modos y costumbres de vida son diferentes ya sea para bien o para mal, pero es innegable que la vida cambia, en este trabajo informativo trataremos de expresar los cambios relacionados con el modo de vivir de los agricultores del Valle De Mexicali, nuestro Valle tan querido.
En los años treintas se comenzó a dotar de tierras agrícolas a personas que vinieron de diferentes Estados de nuestro País a trabajar las tierras del Valle De Mexicali, en muchos de los casos ellos mismos con la ayuda de su familia, rusticas herramientas y la fuerza de las bestias, les tocó desmontar sus predios y medio nivelar para poderlos cultivar, en ese escenario sin buenas vías de comunicación ni energía eléctrica ni agua, se arraigaron a sus recién dotadas tierras edificando sus primeras rústicas viviendas en las mismas.
El agricultor vivía en las cabeceras de sus parcelas, con arraigo y con mucho cariño para cada día temprana la mañana salir de sus casas y trasladarse a pie o a caballo a los lugares determinados donde tenía sus cultivos, con muchas carencias económicas y de los servicios elementales para su sobrevivencia, pero le tenían tanto amor a sus tierras que no importando las carencias vivían en su rancho cultivando productor agrícolas para su autoconsumo, creando sus gallinas, chivas, puercos y reses en comunidad con la naturaleza
La ciudad de Mexicali, fué creciendo, así como los diferentes núcleos poblacionales en el Valle, fueron creciendo en tamaño y en oferta de servicios tales como energía eléctrica, agua, tiendas de abarrotes. Muchos productores persistieron viviendo en sus ranchos, en algunos casos ya con luz y sacando el agua para su uso doméstico, con bombas manuales, las conocidas por nuestra gente como la Pompa del Agua.
En los predios agrícolas vivía el patrón y también en las zonas libres de cultivo, edificaban sus casa de cachanilla los peones que trabajaban los campos agrícolas con los diferentes patrones, así pues rancheros y jornaleros vivían prácticamente en sus tierras, de tal forma que era muy común la existencia de pequeñas rancherías de al máximo unas diez viviendas.
Hasta la década de los 70s el cultivo del Algodonero cubría la mayor superficie del Valle, desde luego por su gran potencial económico, esto sin duda tenía el efecto de que el Valle estuviera poblado en su gran mayoría, después de esta época la economía fue duramente golpeada, por las plagas y los bajos precios del Algodón y demás productos agrícolas.
Las nuevas generaciones fueron creciendo, muchos se fueron a estudiar a diferentes ciudades, muchos ya no regresaron al quehacer del campo, los pioneros fueron envejeciendo dejando en manos de sus descendientes sus parcelas a veces no con el mismo arraigo a la tierra que sus padres, muchos viejos y jóvenes decidieron irse a vivir a las ciudades o bien a los poblados urbanos, inclusive a los Estados Unidos y así pues el Valle poco a poco se fue quedando sin pobladores en los ranchos y comunidades rurales.
En la actualidad muchas de las viviendas de los rancheros ya no existen, en algunos casos solo hay vestigios de los que fue en un tiempo un gran rancho, donde los hijos crecieron, en algunos lugares solo se puede ver los árboles que quedaron del rancho, una que otra casa abandonada pero aun de pie, y en el mejor de los casos las casas habitadas por algún peón, solo para resguardar maquinaria y equipo de los rancheros.

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