MI PADRE, MI AMADO PADRE.

                                     IMG_2748 (Copy)               MAMA Y PAPA (Copy)

Por Pedro Macías Mariscal.

En mi familia fuimos ocho hermanos, a mí me tocó ser el último en nacer, creo que por eso me tocó disfrutar  más a mi padre, ya con la calma que dá la vejez, me trató y me contó muchas cosas de su vida, desde cómo fue  su nacimiento, su niñez, su juventud y muchas, muchas cosas más de su vida.

Nació en Nochistlán Zacatecas, en el año de 1903, su nombre  Heliodoro Macías Armas, le fue puesto por su  abuelo materno Pedro Macías Armas, es decir le puso sus mismo apellidos su abuelo a mi padre, mi padre fue producto de una relación fuera del matrimonio, cuando él nació,  la verdadera esposa  de mi abuelo paterno, fue al jacal donde estaba mi padre recién nacido, según me contó lo agarro y lo aventó debajo del camastro y a golpes mato a  mi abuela  que estaba recién parida, luego después mi papá fue recogido por  sus abuelos maternos y criado con atole  blanco y leche bronca.

Sus abuelos nunca estuvieron de acuerdo con la relación fuera del matrimonio  de la madre de mi padre, más aun cuando a causa de esa relación fue asesinada y dejo un hijo recién nacido, que se les convirtió en una carga, de tal forma que no fue muy bien tratado,  me platicaba de golpes y maltratos  que recibía de sus abuelos  que lo estaban criando, de tal forma que a una muy corta edad, se retiró de ellos para buscar su vida por sí mismo, fue niño de la calle, de pueblo en pueblo, durmiendo en el monte, comiendo lo que podía, hasta que un día por un camino real se encontró con un grupo de “arrieros” y literalmente  se les pegó aquel chamaco de escasos siete años de edad, los arrieros tenían su destino en Guadalajara Jalisco y así fue como  mi padre estuvo por primera vez en Guadalajara.

El hambre a veces es  buena consejera, Heliodoro  fue de lo más acomedido con los arrieros que le habían tendido la mano, de esa relación fue conociendo el trabajo de los arrieros y a muy corta edad logró tener sus primero dos burros para el transporte de mercancías ya por su propia cuenta.

Me  contaba que cuando ya adolescente en algún pueblo se  encontraba con su padre, se  ladeaba el sombrero y se cambiaba de banqueta, pues mi abuelo paterno rechazó siempre a mi padre y no quiso saber nunca nada él.

A mi santo padre le tocó vivir la Guerra De Los Cristeros, cuando fue arriero varias veces en los caminos reales se  topó con ellos, me comenta  que tres veces lo hincaron para fusilarlo, hecho por el cual duró mucho tiempo enfermo.

Por su trabajo de arriero un día tuvo que viajar al Mezquital Del Oro Zacatecas, pues precisamente tenía que recoger una carga para trasladarla a Guadalajara, ya en ese tiempo con varios burros y mulas en su equipo de trasporte, ahí fue como conoció a una jovencita de nombre María Mariscal Balderrama, mi hermosa madre, con el tiempo  la siguió  frecuentando hasta llegar a pedir su mano, el problema fue cuando le comentó al cura  de la iglesia del Mezquital, que pretendía contraer matrimonio, pues el cura  le preguntó por sus padres, contestando mi papá que no tenía, nada, ni padres, ni parientes, ni hermanos, absolutamente a nadie, según me dijo el cura  le negó el casorlo con mi mamá diciéndole mi padre si no me quiere casar , de todos modos me la llevo, al fin de cuentas los casaron a mis  padres.

En  el año de 1937 y ya con algunos hijos mi padre y mi madre decidieron venir a buscar mejores oportunidades de vida, al norte, así fue como llegaron al Km 43  Guadalupe Victoria en el Valle De Mexicali, se instalaron cerca de la estación del tren bajo unos pinillos salados, sufriendo el frio del cruel invierno de nuestra región, se dedicó a trabajar de Peón en los campos agrícolas, por diferentes rancherías del valle, en el año de 1959, el día 29 de Junio en el Poblado Compuertas, colindando con Mexicali, nací yo, su último hijo, el ya  con 56 años de edad y mi madre con 46, fui sietemesinos y nací “el puro pellejo” decía mi apa, pero  gracias al amor de mis  padres a pesar de vivir con muchas carencias en un jacal de cachanilla y tule, sin luz sin agua y a veces sin comida, se medió la oportunidad de vivir.

Por esto y por muchas cosas más adoro a mi padre el hombre más hermoso que he conocido, gracias padre mío.

 

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